Estás aprendiendo un idioma y a la hora de hablar te bloqueas. Te quedas paralizada. 

Sabes perfectamente que “c’est en forgeant qu’on devient forgeron” (literalmente «es forjando que uno se convierte en herrero» significa «la práctica hace al maestro«) pero no te atreves y te resulta imposible, es que no te sale. 

Conozco este problema, he pasado 8 años frustrada en las clases de castellano. Al final, no me podía defender hablando aunque quisiera decir algo muy básico. Un día en particular fue muy humillante y abandoné. Eso sí, temporalmente, hasta volver años después.

Si te pasa como a mí, tengo una buena noticia: la culpa no la tienes tú, sino tu profesor. En este artículo, te voy a explicar las 5 causas del bloqueo que he identificado a partir de mi experiencia como estudiante y como profesora. Te daré pistas para que puedas actuar tú para solucionarlo y al final del artículo, presentaré soluciones para profesores, para evitar estas situaciones incómodas para todos y demasiado frecuentes.

Roma no se hizo en un día
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Causa 1: no hablas porque te sientes insegura*

*Pongo aquí el femenino porque suele bloquear más al sexo femenino pero quizás te reconocerás aquí y tienes todo el derecho

La inseguridad bloquea y en una situación de aprendizaje es súper normal sentirse inseguro. De hecho, es más bien una buena noticia. Normalmente si estudias algo es porque no lo sabes, eres consciente de ello y has tomado la buena decisión de arreglarlo. Así que primero felicítate. 

Dicho de otra forma, eres consciente que vas a cometer errores. ¿Será que le tienes miedo al error? Como sabemos que estás aprendiendo, es hora de desculpabilizarte. Incluso te invito a cometer estos errores porque gracias a tí toda la clase aprenderá (o repasará) algo importante. Si se te enrojecen las mejillas a la hora de la corrección, por lo menos servirá a anclar este momento en tu memoria y a eliminar este error definitivamente. Si no te incomoda la corrección, escucha bien que podrías repetir el error en otra frase. Entonces cuanto más hablas, más errores cometerás y de más correcciones beneficiará tu clase. Además si te incomoda, se activará más tu memoria para evitar otro momento embarazoso.

Por otra parte, cuando hablas te expresas con el vocabulario que sueles usar tú en tu idioma. Cada uno tiene una forma de hablar distinta y es cuando te pones en acción que te das cuenta de lo que realmente necesitas aprender. Por ejemplo, yo nunca he utilizado la palabra “cárdigan” (en ningún idioma) pero sí la palabra “duende” en español y en portugués en contexto. 

En resumen

  1. Insegura significa sana. Enorgullécete de tu decisión de aprender.
  2. Ayuda a los demás con tus errores
  3. Memorizar algo definitivamente vale más que un ratito molesto

 

Causa 2 : Hablar con desconocidos es difícil

Aprender un idioma es muy distinto que, por ejemplo, aprender mecánica. No por la dificultad sino porque un idioma conlleva a exponerse delante de los demás. Hablar significa crear conexiones con personas a través de tu personalidad, tu estilo, tu voz, tus ideas… Es muy íntimo y, a veces, cuesta desvelarnos. Te puedes sentir desnudo o expuesto a juicio y críticas. 

¿Qué puedes hacer? Conocer mejor a tus compañeros de clase. Podéis quedar antes o después de la clase, comer juntos, participar en los talleres de tu escuela juntos (si hay) o lo que sea. Todo vale para perderos el miedo y actuar como amigos o por lo menos, conocidos. 

En resumen: 

  1. Sal con tus amigos de clase para hacerte amigo de ellos
  2. O decide que las críticas no te afectan y que eres más fuerte que eso.

 

Causa 3 : No hablas porque no sabes qué decir

Resumen

  1. fíjate un objetivo que implica hablar
  2. recompénsate al salir de la clase si lo has alcanzado

Hay quien podría hablar sin parar (y a veces sin saber) y a quien no se le ocurre nada para socializar. En la mayoría de los ejercicios tienes indicado el tema y las ideas que puedes desarrollar. Una de las primeras cosas que aprenderás será a dar tu opinión y esto se aplica a todas las temáticas. Puedes optar por dar la opinión de otra persona en anónimo (“tengo un amigo que…”), pero no te recomiendo mentir en este ejercicio porque puede resultar incómodo ya que se suele pedir de profundizar un poco tu argumento.

Por ejemplo :

J’aime beaucoup les poireaux. Mon fromage préféré est le fromage de chèvre. (A1)

Je suis à faveur de l’avortement parce que… (intermedio) Mon frère estime que la peine de mort est un acte…. (avanzado) 

Otra opción es retarte antes de entrar en la clase. Este juego también funciona muy bien con los compañeros y suele ser muy divertido. Decides de 2 o 3 estructuras de las clase anterior que tienes que utilizar durante la clase (por ejemplo : j’aime, je n’aime pas, je déteste ou malgré, par conséquent, bien que). Tu cronómetro es el tiempo que dure la clase. Para ser más creativo, puedes intentar meter a personajes en tu clase u otras palabras, siempre que sean decididas de forma arbitraria antes de empezar la clase. 

Causa 4 : no hablas porque no entiendes

Parece de sentido común que si no entiendes la pregunta, no vas a saber contestar. También es verdad que es agotador de pedir sin parar de repetir, explicar, traducir… Encima, no quieres quedar mal. 

A mí, me pasó en un bar dónde conocí a un americano que hablaba un inglés… americano. Además, se hacía películas y me imagino que tenía una visión peculiar del mundo. Era simpático pero entre su acento, su vocabulario y la música de fondo, yo no pillaba ni una. Créeme que he probado todas las técnicas de huída de sus preguntas, siempre intentando quedar bien. 

Quizás lo más recomendable sería sencillamente reconocer tu nivel y tus limitaciones y pedir aclaraciones proponiendo alternativas. Por ejemplo, hubiera podido decirle que no hablaba bien inglés, que no entendía nada y que fuéramos más lejos de la música para poder entendernos mejor. Bueno, no lo hice. 

Otra cosa que puedes hacer es anticipar estas situaciones. Puedes trabajar a tope la comprensión oral y memorizar como mínimo estas 4 frases: 

Je ne comprends pas. 

Tu peux parler plus fort. 

Tu peux parler plus lentement. 

Tu peux expliquer “emperejilado” s’il te plaît?

Resumen: 

  1. sé humilde, reconoce tu nivel y propón una alternativa. Nadie se tomará mal que le digas con sinceridad tu nivel. Sin embargo decir siempre “oui” o fingir estar de acuerdo con algo que no has entendido se nota y penaliza a todos los interlocutores. 
  2. reformula lo que has entendido antes de contestar para evitar malentendidos

Causa 5 : No hablas porque hay otra vía de escape

Cuando hablar te supone un esfuerzo y ves una forma de evitarlo, lo normal es que lo evites. Está muy ligado al caso anterior. Las técnicas de huidas pueden aliviarte un tiempo, pero tienen un precio. ¿Realmente te quieres convertir en esta presencia sin personalidad que dice “oui” a todo? ¿Quieres ser el soso que finge estar de acuerdo con todo? La decisión es tuya. Puedes probar tu versión callada, tu versión que dice que sí, tu versión auténtica… 

Resumen : 

  1. toma tu decisión
  2. no esperes que tu profe te venga a buscar. Respira y opina con sinceridad
  3. tómate el debate como un juego

El debate es el juego favorito de los Franceses según Marina Rollman (humorista suiza) en una crónica en France Inter (radio nacional francesa) que te invito a ver AQUÍ.

 

Espero que hayas podido reconocerte en algunos de estos casos y que mis propuestas te ayuden. Si quieres compartir tu experiencia, te invito a hacerlo en comentarios. Te leeré e intentaré proponerte soluciones para tu caso particular. Pero recuerda que la culpa la tiene principalmente tu profesor, por no utilizar lo suficiente estas estrategias con tu grupo. 

 

Soluciones para profesores

Hola profe, todos hemos tenido alumnos que no hablan y a veces nos sentimos muy desamparado. Aquí van mis propuestas. Comparte las tuyas en comentarios.  

Estrategias para todas las clases

  • Preséntate como un guía

El profesor distante que lo sabe todo y da miedo ya caducó. Cuanto más cercano, más confían en tí y se sienten cómodos en hablar mejor. Eres un guía que les acompaña en este viaje del aprendizaje. Juntos vais a cruzar selvas salvajes, ríos de risas, desiertos oscuros… Si eres nativo, tus alumnos son tu mejor aliado para aprender su idioma. Sé humilde e interésate.

  • Fomenta el grupo

Al principio del curso nadie se conoce. Te vas a presentar y ellos también rápidamente. Tienes la lista de nombres y los vas a ir memorizando. Ellos no. El miedo al hablar es tanto delante del profesor que delante de los compañeros. Quizás en el grupo se encuentra una futura pareja (ya me ha pasado). Mucha gente se apunta para hacer amigos, te aseguro que no es una pérdida de tiempo de hacer múltiples actividades de grupo, hablar de sus gustos, adivinar los gustos de los demás, imaginar algo juntos, interrogarse entre ellos… Y te recomiendo hacerlo un poco a cada clase. Mi actividad favorita de primera clase: hacer hablar todo el mundo con frases básicas de presentación con una pelota. Quien acaba de presentarse lanza la pelota a la persona siguiente. Genera miradas entre los alumnos, una tensión de “quién será el siguiente”, empiezan a relacionarse de forma no verbal, y es un juego.

  • Utiliza rutinas

Si los niños y los autistas se tranquilizan con las rutinas, es que la estrategia funciona. Como lo define la profesora de psicobiología de la Universidad de Valencia Sonia Martínez Sanchís Son actividades que permiten obtener información del mundo que les rodea y responder con seguridad a las demandas del entorno”. Entonces ofrecen la seguridad que buscamos, y la repetición necesaria a la memorización. Por fin, las rutinas permiten al alumno entender mejor lo que esperamos de él. Como profesora para adultos, te recomiendo adaptar tus rutinas a tus alumnos. Por ejemplo nunca pido de escribir la fecha en la pizarra, pero sí llevar un sobre de vocabulario con el cual vamos jugando al inicio de la clase. Quizás las primeras clases suenan un poco raras a tus alumnos, pero después te lo agradecen. 

  • Organiza los recursos

Ligado con las rutinas, los alumnos necesitan saber donde encontrar la información que necesitan para participar. ¿Cómo pedir de repetir? ¿Cómo ser educado? ¿Cómo se dice…? Si tienes una sala fija, te recomiendo ir poniendo pósteres para recordar a tus alumnos alguna estructura, alguna conjugación, algo de vocabulario… Si no tienes sala, puedes entregar una ficha-poster o hacer crear mapas mentales por cada temática, precisando que lo tienen que ordenar y traer a clase. Por ejemplo, recomiendo a mis alumnos de tener una libreta y dos fundas para las fotocopias. En una irán los ejercicios, en la otra las síntesis de vocabulario, gramática, conjugación. La libreta sirve para tomar los apuntes de la clase antes de pasar a limpio a final de unidad. 

Estrategias en la preparación de una actividad

 

  • Da un objetivo al alumno

Si tu alumno puede ser sustituído por otro, no tendrá incentivo para comunicar. En cambio si cada alumno tiene un objetivo (secreto o no), tendrá que ir a por ello. Por ejemplo, cada alumno tiene una lista de compras y a la vez, es responsable de una tienda. Para conseguir llenar su cesta tiene que interactuar con cada uno, vender y comprar. Otro ejemplo es el sondeo: cada alumno tiene que encontrar en la clase el máximo de personas que cumplen con su lista de características. 

 

  • Da un papel 

En la misma idea que los juegos anteriores, se puede atribuir un papel a cada alumno por el cual tendrá que luchar. Por ejemplo cada uno tiene un papel en una empresa que pasa por dificultades y tienen que suprimir un puesto. La negociación será de ponerse de acuerdo sobre qué puesto. En otro ejemplo, todos los alumnos forman parte de la Junta del ayuntamiento de un pueblo mediano. Hay un presupuesto y muchos proyectos. Ponerse de acuerdo con las prioridades, los presupuestos, los proyectos y redactar o presentar el proyecto a la ciudadanía. 

 

  • Verifica que no haya vía de escape

Según tu objetivo y la clase que prepares, puedes encontrarte con un alumno que no quiere participar. Es importante anticiparlo para proponerle una alternativa que convenga a los dos. Como alumna he conseguido pasar a través de 8 años de clases de castellano sin hablar (en contexto escolar). Quizás, si tu alumno dice siempre “oui”, debes pedirle más detalles, incentivarle a profundizar o ayudarle a formar una frase. 

 

  • Da las claves

Es quizás lo más importante de todo. Un alumno que no habla, muchas veces no sabe. Empieza con un ejemplo, precisa la estructura que esperas, empieza con los menos tímidos, asegurate de que entienda y sepa preguntar sino. No puedes esperar una respuesta al condicional sin haberlo explicado antes. Ponte en su lugar y sonríe. No es difícil. 

 

 

Querido profe, ¿cuales son tus herramientas? Me encantaría leerte en los comentarios. Un abrazo. 

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